Hagamos un poco de historia...

Todo comenzó cuando me mudé a la vuelta de la cancha de Atlanta, observé que habían alrededor de doscientos gatos de todo tipo y en condiciones sanitarias terribles.
Al principio les llevaba alimentos y de a poco los fui conociendo y viendo cuáles eran las necesidades. Había de todo un poco...sarna, hongos, infecciones oculares, cuadros respiratorios, reproducción indiscriminada, machos heridos en riñas, entre otras cosas.
Un día me crucé con Norma y Mónica que les daban de comer y comenzamos a coordinar la tarea, recuerdo que se quejaban porque la comida no alcanzaba. Se imaginarán que con ese número de animales no alcanzaba la comida, no alcanzaban los remedios, nada alcanzaba para controlar la situación! Me dí cuenta que ya no era un problema de alimentación, que estábamos frente a un problema sanitario importante.
El objetivo inmediato fue poner fin a la reproducción, armé una jaula trampa ya que muchos de los animales eran muy salvajes, me colgué de techos, trepé árboles, caminé por cornizas...viéndolo ahora y en el tiempo, creo que tengo algo gatuno evidentemente! Así comenzamos a castrar junto a Marcela Marrone, sobrina de Juanita Martinez y Pepe Marrone...y gracias a la ayuda invalorable de los veterinarios del Instituto Pasteur y en especial de su director el Dr. Lencina, pusimos fin a la reproducción en el predio de la cancha de Atlanta.
El próximo objetivo fue disminuir el número de animales, para ello fui albergando algunos animales en mi casa y luego de un período de cuarentena para su observación, fueron dados en adopción.
Los gatos salvajes fueron castrados y liberados en el lugar, con el correr de los años, fueron muriendo de viejitos. Actualmente ya no quedan gatos.
Otras protectoras pudieron apreciar el trabajo realizado y solicitaron ayuda para trabajar en otros predios de la misma forma que se había trabajado en Atlanta y con tanto éxito.